El teletrabajo y sus cosas…

España se sitúa por debajo de la media europea en materia de teletrabajo, con un 7,5% de personas trabajando desde casa, 6 puntos porcentuales menos que el promedio europeo y claramente distanciada de las cifras de otros países grandes, como Francia (20,8%) o Alemania (11,6%).[1] Sin embargo, en medio del huracán COVID y con los 22 artículos del Real Decreto publicado esta semana[2], sigue siendo en nuestro país un tema polémico. ¿Teletrabajo sí o no?

El teletrabajo puede ser una herramienta clave no solo para favorecer la productividad de los colaboradores sino para aumentar su satisfacción en la empresa. Sin embargo, hay distintos aspectos que deben tenerse en cuenta para una receta de éxito.

Desde la óptica empresarial, la cultura es una poderosa ventaja competitiva e implantar una política de teletrabajo al 100% puede dificultar que sea compartida. Simon Sinek explica que la confianza es aquello que se establece entre reuniones. Saber que Carmen está en el hospital, que hoy es el cumpleaños del hijo de Carlos en Costa Rica, que a María hay un tema que le preocupa del informe no financiero, es algo que sucede porque hay oportunidades para conocer, abrirse al otro y entenderle. Son conversaciones que suceden en el pasillo, en la cafetería o entrando y saliendo de una sala. Establecer una relación que, sin tener que ser la del Batallón de Tebas, nos haga entender que hay una historia detrás de cada nombre, forma parte importantísima del por qué las personas nos vinculamos a las organizaciones. Nos vinculamos a las personas que las forman.

Hay quien objeta que en una política de teletrabajo es clave el control que lleve a cabo la empresa. Si tú fueras el CEO ¿qué límite pondrías al teletrabajo y a la flexibilidad horaria? Yo diría que solo hay uno. La confianza. El único límite debería ser la definición de unos objetivos claros y compartidos entre el responsable y el colaborador. Esa definición clara y su evaluación debería ser el único medio de evaluar el desempeño de un colaborador sin necesitad de monitorizar los movimientos de su ratón o el análisis de las páginas web por las que transita.

De acuerdo con este argumento[3], los límites no llegan por el control del trabajo realizado sino para hacer posible la existencia de una cultura compartida, una comunicación fluida y eficaz y promover relaciones que ayuden a la organización a alcanzar el siguiente nivel.

De la mano de las sonrisas de la Fortuna descubrimos, sin embargo, que hablamos de teletrabajo y a la vez, aquellos que podemos ir a la oficina, somos la envidia de quienes, desde hace seis meses, recorren cada día el pasillo que les separa de su habitación y su mesa de trabajo para iniciar su jornada.

¡Quién me lo iba a decir! Hoy sonrío mientras pienso “Me voy a la oficina”.


[1] https://www.bde.es/bde/es/utiles/Canal_RSS/Publicaciones/el-teletrabajo-en-espana.html

[2] https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-11043

[3] https://lp.buffer.com/state-of-remote-work-2020

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